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jueves, 29 de agosto de 2013

La filiación del Espíritu




El consolament era también una suerte de ordenación sacerdotal.

Con el gesto de la imposición de la mano y el Libro se transmitía la filiación del Espíritu.

El clero cátaro de los Buenos Hombres y las Buenas Mujeres era a la vez regular y secular.
Como sacerdotes, predicaban en público y administraban el sacramento.
Como monjes, llevaban una vida consagrada de acuerdo con una regla, en casas comunes.

Su liturgia sencilla y ritualizada consistía básicamente en la solemne ceremonia de la imposición de manos, el recitado del Padrenuestro y la lectura del Evangelio de Juan.

Todo Buen Hombre y Buena Mujer podía convocar al Espíritu.

 

domingo, 19 de mayo de 2013

La piedra




El acceso al castillo del Grial, al castillo de Montsalvatsche, al castillo del Rey, se conquista con las armas en la mano.
La búsqueda implica una lucha sin tregua.

Los filósofos herméticos buscan su “piedra” como los caballeros buscan el Grial, piedra celestial.

Búsqueda que se inicia con la de la “materia” de la Obra.
La “materia” buscada en la tradición hermética se identifica con la “piedra”.
Y la “piedra” es el Grial. La piedra sagrada, cuyo poder es más fuerte que cualquier otro.
La segunda operación tiene por objeto encontrar, misteriosamente, en esta “materia”, la “sangre”, el “oro”. El despertar y la reintegración. Una realeza primordial. Un principio que renueva, que da vida, salud y victoria.

«La piedra que no es piedra ni tiene naturaleza de piedra» se halla en la cumbre de la más alta montaña.

Nuestra piedra oculta no puede conocerse ni verse sin inspiración:
Sin formular la pregunta del Grial, que el héroe al principio no entiende, pero finalmente la hace y realiza así su cometido.