sábado, 16 de febrero de 2013

Parzival




Parzival busca.
Recorre el camino confiando en que se produzca el Encuentro.
Buscad y hallaréis.
Llegan mensajes. Tenues, fragmentarios, difíciles de interpretar. Por eso, hay que preguntar. Preguntad y se os responderá. Primero hay que encontrar la pregunta correcta. Después, hay que saber descifrar el mensaje, que llega encriptado.


A través de las sombras de este mundo terrible, en ocasiones la Luz logra filtrarse y alcanzarnos, ya muy amortiguada y sin embargo suficiente para taladrarnos. Suficiente, también, para consolarnos.
Suficiente para que compense lo largo y duro que ha sido el camino. Largo y solitario.
El camino es un proceso de desasimiento. Quedan atrás las pequeñas miserias de las que a lo largo de los años se carga la vida. Quedan atrás las preocupaciones por tantas cosas irrelevantes. Quedan atrás las palabras vacías y los esfuerzos vanos. El camino te va desvistiendo, te descontamina, te libera.
Pedid y se os dará. Se os dará ese destello de Luz que alumbre el sendero. Ese destello de Luz que nos envuelva como una capa mágica.
Envueltos en esa capa, podremos calentarnos cuando haga más frío, podremos atravesar las tierras más áridas, podremos soportar los golpes.

Y llega un momento en que la senda atraviesa el espejo. Entonces podremos llegar a la Puerta. A la única puerta que importa. Llamad y se os abrirá.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Parzival




Parzival recorre el mundo.
Un lugar alejado de Dios, un lugar de sufrimientos; materia perecedera.

Algún día, Dios lo redimirá: lo dotará de espíritu.
El hombre puede “conocer” porque obra en él el Espíritu.


Parzival, el hombre, busca la sabiduría y la verdad porque obra en él la fuerza de Dios. La fuerza de la Luz. La fuerza del Espíritu.

La fuerza de Dios, la fuerza de la Luz, aclara la mirada del hombre.

lunes, 11 de febrero de 2013

Parzival




El Amor (Minne) del que hablaron los cátaros es la Memoria. El Amor del que hablaron los cátaros es el Recuerdo.
Parzival partió en busca de su padre y su Dios, y encontró el conocimiento sobre ambos en la Minne: el Recuerdo.
Completamente confiados, hemos de internarnos en la oscuridad, sabiendo que la luz brillará en medio de las tinieblas y que la búsqueda de Dios nos hará atravesar mares y montañas.
Creemos caminar sin rumbo, pero tenemos un objetivo: El Grial.
No recorremos a ciegas el camino, la Luz nos guía.
Para ver, hace falta tanto el ojo como la Luz.
Cuando más profunda sea la oscuridad, cuando más débiles sean nuestros sentidos, desplegaremos las alas del alma. Y desaparecerá el vértigo. Y veremos.


La Minne (Amor) conforta, porque en el recuerdo de su origen el hombre Minnende (Amante) reconoce su destino.
Cuando el hombre recibe el “consuelo” de la Minne (consuelo que requiere, primero, la búsqueda, el error y la lucha), se ha puesto un nuevo “hábito”: ha conseguido ser un “hijo de Dios”.
De aquí en adelante, el buscador queda ligado al objeto de la búsqueda. Queda ligado a Dios.
La búsqueda le ha aclarado los ojos, le ha hecho penetrar en los secretos, le ha hecho entender los misterios, le ha hecho conocer la esencia de la vida, le ha hecho alcanzar el espíritu.
Para ingresar en esa caballería, hay que ser “puro”.
Ésa es la razón por la que sólo Parzival pudo ver el Grial.

domingo, 10 de febrero de 2013

Parzival




Parzival abandonó a su apenada madre y la reencontró después del largo trayecto en busca del Grial. El buscador del Grial tuvo que hacer el viaje de la madre humana a la madre divina.

Parzival completó el círculo; atravesó el bosque; fue más allá de la vida; logró ser rey.


Sus ojos miraron el cáliz de la luz, ante la cual el fulgor terrenal es nada.

El cáliz le fue mostrado por una reina. Por la Sabiduría, la madre celeste, la mujer que sostiene el receptáculo del conocimiento, la piedra filosofal.

martes, 5 de febrero de 2013

Parzival




Todo buscador es Parzival.
Todo buscador va en pos de la Luz. En pos del País del Grial.
El Grial, frente a cuya luz el esplendor terrenal es nada.
Quien vea el Grial, ya no necesita nada de este mundo.

El Grial fue dejado en la Tierra por mensajeros que volvieron a las estrellas, porque su Pureza los impulsó a retornar al hogar.
En un castillo de nombre Muntsalvatsche, desde entonces fue custodiado por guerreros en permanente estado de guardia y por un rey. Únicamente una doncella podía portarlo.

Un joven héroe parte a la búsqueda del Grial: Parzival.
Abandona a su madre, Herzeloyde, para consagrarse a la caballería.

En Wolfram von Eschenbach se encuentra la denominación de Muntsalvatsche.
Montsalvat, que significa Monte de Salvación.
Los demás poetas del Grial llamaron al castillo del Grial “Chastiax de Joie”, Castillo de la Alegría, “Chastiax des Ames”, Castillo de las Almas...

La montaña y el castillo del Grial son el Lugar de la Luz.
Para quien halle el Grial, ha llegado el momento de la Transfiguración.

domingo, 27 de enero de 2013

Himno del alma



Ambrosius Benson (1495-1550) María Magdalena leyendo


Poema gnóstico Himno del alma:

Ambrosius Benson (1495-1550) Santa María Magdalena leyendo


Entonces habló Jesús:
¡Mira, Padre!
Este afán por el mal sobre la tierra
se aleja de tu Espíritu.
Intenta evadirse del amargo caos,
pero ignora cómo conseguirlo.

Ambrosius Benson (1495-1550) La Magdalena leyendo


¡Envíame, por ende, Padre!
Con los sellos en la mano
quiero descender,
quiero atravesar todos los Eones,
quiero descubrir todos los misterios,
y dar a conocer el camino oculto y santo
que se llama Gnosis.

Ambrosius Benson (1495-1550) Mujer leyendo


Hans Leisegang, Gnosis.

Ambrosius Benson (1495-1550) Joven leyendo

miércoles, 23 de enero de 2013

Pureza




Desde la tierra, una multitud
voló a las estrellas,
pues su pureza les hacía retornar a su casa.

Wolfram von Eschenbach