martes, 9 de octubre de 2012

Textos cátaros. Rituales. 4. El espíritu




Benedicite parcite nobis.


Por la voluntad que los espíritus malignos ponen en nosotros, en la carne con la que estamos vestidos, obramos mal.

Nuestros hermanos espirituales nos dicen que reprimamos todo deseo carnal y toda villanía, y que hagamos la voluntad de Dios, el Perfecto Bien; pero nosotros no hacemos la voluntad de Dios, sino que cumplimos con los deseos de la carne y las inquietudes del mundo, a pesar de que dañamos a nuestros espíritus.

Vamos con la gente del mundo y nos quedamos con ellos, hablamos y comemos, y pecamos en muchas cosas, a pesar de que dañamos nuestros espíritus.

Oh Señor, no tengas piedad de la carne nacida de la corrupción, pero ten piedad del espíritu puesto en prisión.


Dice el Señor en el evangelio de San Lucas (X, 19): "Os he dado el poder de caminar sobre las serpientes y los escorpiones, y sobre toda la fuerza del Enemigo, y nada os dañará".

Si queréis recibir este poder y fortaleza, es preciso que odiéis este mundo y sus obras, y todas sus cosas. Ya que San Juan dice en su epístola (1, II, 15-17): "No améis el mundo, ni aquellas cosas que están en el mundo. Ya que todo lo que existe en el mundo es codicia de la carne y orgullo de la vida terrestre, que no es del Padre, sino del mundo; y el mundo pasará, pero el espíritu vivirá eternamente".

Está escrito en el libro de Salomón (Ec., I, 14): "He visto todas las cosas que se hacen bajo el sol, y todas ellas son vanidades y tormentos del espíritu".

Y Judas, hermano de Santiago, dice para enseñanza nuestra en su epístola (ver. 23): "Odiad este vestido mancillado que es carnal".


Pater sancte, suscipe servum tuum in tua justitia, et mitte gratiam tuam et spriritum sanctum tuum super eum.

viernes, 5 de octubre de 2012

Textos cátaros. Rituales. 3. El compromiso




Cristo no ha venido para lavar las manchas de la carne, sino para purificar de su suciedad a las almas creadas por Dios, que han sido mancilladas por el contacto con los espíritus malignos.


Como dijo el Señor por boca del profeta Baruc en Israel:
"Escucha, Israel, los mandamientos de la vida; pon el oído para aprender lo que es la prudencia. ¿De dónde viene, oh, Israel, que estéis presentes en el país de vuestros enemigos, que languidezcáis en una tierra extranjera, que os manchéis con los muertos y que seáis mirados como los que descienden a la tierra? Es porque habéis dejado la fuente de la sabiduría. Porque si hubierais caminado por la vía de Dios, habríais vivido en la eterna paz" (Bar., III, 9).
David dijo igualmente:
"Oh Dios, las naciones han entrado en vuestra hacienda y han manchado vuestro santo templo" (Sal., LXXVIII, 1).
El pueblo de Dios ha sido pues profanado por la sociedad de los espíritus malignos.


Dijo Pedro: "No es la purificación de las manchas del cuerpo lo que nos salva, sino el compromiso de conservar nuestra conciencia para Dios" (1, Pe., III, 21).
Lo que equivale a decir: No es la acción de la Iglesia lo que nos salva, sino el compromiso de conservar nuestra conciencia pura, compromiso que se hace delante de Dios con los ministros de Dios como intermediarios.


El Apóstol dijo en la segunda epístola a Timoteo: "Quienquiera que esté comprometido en el servicio de Dios, debe evitar el embarazo de los asuntos de la vida, con el fin de atender a Aquél que le enroló" (2, Ti, II, 4).
Leemos también en el evangelio de Lucas: "Quien habiendo puesto la mano en el arado mire atrás, no es digno del Reino de Dios" (Lu., IX, 62).
Jesús, hijo de Syrach, nos dice: "Si aquél que se lava después de haber tocado a un muerto, lo toca de nuevo, ¿de qué le sirve haberse lavado? Igualmente si un hombre ayuna después de haber cometido pecados y los comete de nuevo, ¿qué gana con haberse afligido y humillado? y ¿quién acogerá su plegaria?" (Ec., XXXIV, 30-31).
Y Pedro en su segunda epístola: "Si después de haberse retirado de las corrupciones del mundo por el conocimiento de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, se dejan vencer y se comprometen de nuevo con el mundo, su último estado es peor que el primero. Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia, que volverse atrás después de haberlo conocido. Pero les ocurrió lo que dice un proverbio verdadero: el perro vuelve a lo que ha vomitado, y el cerdo, después de haber sido lavado, va al fango para revolcarse de nuevo en él" (2 Pe., II, 20-22).

Es por esto por lo que debéis comprender que, si acabáis de recibir el mensaje de Dios, será importante que lo conservéis toda vuestra vida con pureza de corazón y espíritu.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Textos cátaros. Rituales. 2. El Padrenuestro



Se dice "Padre nuestro que estás en los Cielos" para distinguirlo del Diablo.

"Venga a nosotros tu Reino":
Señor, conduce a tu pueblo fuera de la tierra del enemigo.

"Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo":
Esto significa: que sea cumplida tu voluntad en este pueblo ligado a la naturaleza terrestre tal como se cumple en el reino de arriba.


"El pan nuestro de cada día dánosle hoy":
David dice: "Me he ajado como la hierba bajo el ardor del sol y mi corazón se ha secado porque he olvidado comer mi pan" (Sal., CI, 5).
Está escrito en el Libro de la Sabiduría: "Habéis dado el alimento de los ángeles a vuestro pueblo, les habéis hecho llover del cielo un pan preparado sin ningún trabajo, que encerraba en él todo lo que hay de delicioso y todo lo que pueda ser agradable al paladar. Y la sustancia de vuestro pan hacía ver cuán grande es vuestra dulzura hacia vuestros hijos, ya que acomodándose a la voluntad de cada uno de ellos se cambiaba en aquello que les gustaba" (Sab., XVI, 20-23).
Y Cristo en el Evangelio de Juan dice: "Moisés no os ha dado el pan del cielo, sino que ha sido mi Padre quien os ha dado el verdadero pan del cielo. Pues el pan de Dios es aquel que viene del cielo y que da la vida al mundo". (Jn., VI, 32-33).
Y de nuevo: "Yo soy el pan de la vida" (es decir: soy yo quien tengo misión de vida); "quien cree en mí no tendrá jamás sed, quien cree en mí no tendrá jamás hambre" (Jn., VI, 35).
Y además: "El que cree en mí tendrá la vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y están muertos. Pero he aquí el pan que ha descendido de los cielos. El que come de este pan - es decir: el que acoge mi mensaje - vivirá eternamente" (Jn., VI, 47-56).


"Y no nos dejes caer en la tentación":
Es decir, no permitas por más tiempo que seamos inducidos a la tentación, ahora que deseamos seguir vuestra ley.
Hay, en verdad, una tentación carnal y una tentación diabólica.
La tentación diabólica es aquélla que procede del corazón, por sugestión del diablo, como los pensamientos de iniquidad, el odio y otras cosas parecidas.
La tentación carnal es aquélla que resulta de la naturaleza humana, como el hambre, la sed, el frío y todas las demás cosas de este estilo: no podemos evitarlo.

"Mas líbranos del mal":
Es decir: del Diablo, que es el tentador.


"Ya que a Vos pertenece el Reino":
Esto equivale a decir: la razón por la cual debes hacer por nosotros lo que te pedimos, es que somos tu pueblo.

"Y el Poder":
Tú tienes el poder de salvarnos.

"Y la Gloria":
A Ti alabanza y honor.

Por los siglos de los siglos:
Es decir, en el tiempo celestial.

martes, 2 de octubre de 2012

Textos cátaros. Rituales. 1




Como todos los rituales religiosos, los rituales cátaros eran el soporte externo de enseñanzas herméticas.


Mediante la combinación de ceremonias, palabras y sonidos, colores y luces, escenarios y gestos, se propiciaba el acceso a mundos superiores.


Si los cátaros no hubieran sido exterminados, si el desarrollo del catarismo no hubiera sido bruscamente interrumpido, con seguridad sus primitivos rituales medievales habrían evolucionado, como lo han hecho los de otras religiones.


Pero los rituales son sólo el medio. Lo importante es el mensaje que con ellos se transmite.

lunes, 1 de octubre de 2012

Textos cátaros





Junto con el Libro de los Dos Principios, otros textos cátaros fueron:


Dos documentos en los que se recogen diferentes rituales de la época:

- El ritual occitano
- El ritual latino


Dos evangelios apócrifos:



- La Cena Secreta

- La Ascensión de Isaías.


martes, 25 de septiembre de 2012

Textos cátaros: El Libro de los Dos Principios. 7. Persecuciones



"Porque está escrito: golpearé al pastor y las ovejas del rebaño serán dispersadas" (Mt., XXVI, 31, ex Zaq., XIII, 7).
Por pastor debemos entender Cristo; por las ovejas del rebaño dispersadas, los discípulos.


No es ciertamente el verdadero Dios quien golpeó a su Hijo Jesucristo, pues si por sí mismo hubiera perpetrado este homicidio, nadie podría de ninguna manera acusar de ello a Pilatos y a los Fariseos, quienes no habrían hecho con ello más que cumplir la voluntad de Dios, y por el contrario habrían cometido un pecado resistiendo a la voluntad del Señor.

Es el principio maligno, por cuyo efecto Pilatos y los Fariseos, Judas y los demás, cometían este homicidio.


Por esto fueron dispersados los discípulos, es decir, se separaron de Cristo, según una voluntad que emanaba no del Bien sino del Poder de los espíritus malignos.

Nuestro Señor Jesucristo ha anunciado a sus discípulos que deberían sufrir, en los tiempos venideros, tribulaciones, persecuciones y la misma muerte, a causa de su nombre.


Declara, en efecto, en el Evangelio de Juan:
"Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo" (Jn., XVII, 14).

Y San Juan se expresa así en la primera epístola: "Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida " (1, Jn., III, 13-14).


Así pues, todos los que deseen seguir a Jesucristo serán perseguidos (2, Ti., III, 10-12).

jueves, 20 de septiembre de 2012

Textos cátaros: El Libro de los Dos Principios. 6. Del libre albedrío




Nuestros adversarios nos dicen:
"El hombre ha recibido el poder de hacer lo que, sin embargo, no hace, no ha hecho y no hará nunca. Ha recibido la voluntad que, sin embargo, no ha tenido, no tiene y no tendrá nunca. Ha recibido también la capacidad que no ha ejercido, no ejerce y no ejercerá nunca".


Y bien, si es así, nada nos impide afirmar que se puede cambiar todo lo imposible en posible.
Pero estas son palabras locas y vanas imaginaciones.
Ya que, en verdad, si lo que nunca ha sido, no es y no será nunca, "podía" llegar a serlo, y existía en potencia, se deduciría, sin ninguna duda, que los ángeles "podrían" transformarse en demonios, y los demonios en ángeles; que Cristo "podría" convertirse en el Diablo, y el Diablo en Cristo. Todos los "imposibles" podrían ser, todos existirían en potencia.
Tendríamos que ser bien tontos para afirmar tal cosa.

Y he aquí la razón: es exacto que un hombre tiene en efecto el "poder" de hacer lo que ha hecho, lo que hace, lo que hará en el futuro. Esto ha estado o está en potencia en él. Pero lo que no ha hecho, no hace y no hará nunca, no es "posible" que lo haga: de ninguna manera esto está -o ha estado- potencialmente en él. Ya que lo que no pasa nunca a acto, no podemos decir, en buena lógica, que está de alguna manera en potencia.

Si Dios sabe que alguna cosa va a ocurrir, antes de que sea, es imposible que no ocurra.
Igualmente, no podría saber que debe ocurrir, si fuera posible que no ocurriese nunca.
Para aquél que conoce absolutamente todo lo que va a ocurrir, es imposible que algo que va a ocurrir no ocurra.


Nuestros adversarios nos dicen que Dios ha creado a sus ángeles buenos y santos.
Pero: ¿Sabía o no sabía antes de que existiesen que llegarían a ser demonios?
Si no lo sabía, Dios no es perfecto, ya que no conoce todo el futuro.
El Dios de nuestros adversarios sabía, pues, sin ninguna duda, antes ya de que lo fuesen, que sus ángeles llegarían a ser demonios, porque ese Primer Hacedor es perfecto y conoce perfectamente lo que va a ocurrir; todas las cosas están presentes para el Primer Hacedor.
Luego una necesidad de ser y una imposibilidad de no ser han determinado a los ángeles antes de su creación.
A partir de entonces, ha sido siempre imposible, absolutamente, que no llegaran a ser demonios, para la sabiduría de Dios, en quien todo lo que fue, es y será, queda eternamente presente.
¿Con qué argumentos, y con qué atrevimiento, los ignorantes pueden sostener que los ángeles habrían podido permanecer buenos y santos eternamente, cuando esto había sido imposible en Dios que conoce todas las cosas antes de que sean hechas?
Si todo está creado por el Primer Hacedor, las cosas que existen son las que han recibido de Él el ser y la potencia del ser, y al contrario, las cosas que no existen son las que no han recibido el ser y no pueden de ninguna manera acceder al ser.
Esto destruye la teoría de aquéllos que sostuvieron que los ángeles habían tenido a la vez el poder de pecar y el de no pecar.

La teoría mencionada no concuerda con las ideas de los que creen que únicamente hay un Principio.


Es verdaderamente una cosa incomprensible que se atrevan a enseñar que Cristo vendrá a juzgar a los hombres sobre lo que hayan hecho por libre albedrío, cuando es claro que no existe absolutamente en ellos el libre albedrío.