martes, 8 de noviembre de 2011

La Divina Comedia, El Purgatorio, I (4)


El recorrido por el Purgatorio es el ascenso a una montaña.


Dante sigue en compañía de Virgilio.


El Purgatorio de Dante se divide en Antepurgatorio, Purgatorio y Paraíso terrestre.
Al pie de la montaña se encuentra el Antepurgatorio, y en la cima el Paraíso terrestre.


Las almas llegan al Purgatorio escoltadas por un ángel, cantando el salmo “In exitu Israel de Aegypto”.


En las orillas del Purgatorio, Dante y Virgilio encuentran a Catón, un pagano que ha sido nombrado por Dios guardián del pie del monte.


Dante y su compañero atraviesan la puerta del Purgatorio, que está custodiada por un ángel con una espada de fuego, sentado en un solio de diamante.


El ángel marca siete veces la letra “P” en la frente de Dante y abre la puerta.


En cada escalón del Purgatorio se redime un pecado:
Dante se va purificando y en cada nivel un ángel le borra una letra.


En el escalón correspondiente a la soberbia, las almas en pena rezan el Padrenuestro (Canto XI):


«Padre nuestro, que estás en los cielos,
no circunscrito, sino por el grande
amor que a tus primeras obras tienes,
alabados tu nombre y tu potencia
sean de cualquier hombre, como es justo
darle gracias a tu dulce esencia.


De tu reino la paz venga a nosotros,
que nosotros a ella no alcanzamos,
si no viene, con todo nuestro esfuerzo.


Como por gusto suyo hacen los ángeles,
cantando “Osanna, a ti los sacrificios”,
hagan así gustosos los humanos.


El maná cotidiano danos hoy,
sin el cual por este áspero desierto
quien más quiere avanzar más retrocede.


Y al igual que nosotros las ofensas
perdonamos, a todos, sin que mires
el mérito, perdónanos, benigno.


Nuestra virtud, que cae tan prontamente,
no ponga a prueba el antiguo enemigo,
mas líbranos de aquel que así la hostiga.»


En la quinta grada, Dante y Virgilio son alcanzados por el poeta Estacio, que es descrito como un convertido al Cristianismo. Acaba de finalizar su purificación en ese círculo, y, como cristiano, su guía es adecuada para complementar la de Virgilio. (Canto XXI).



En el séptimo peldaño, Estacio le habla a Dante sobre la naturaleza del alma y su relación con el cuerpo (Canto XXV).


Al final de la séptima terraza, que es la que corresponde a la lujuria, están los poetas Guido Guinizzelli y Arnaut Daniel, con quienes Dante conversa (Canto XXVI).


A continuación se levanta una inmensa pared de llamas que hay que atravesar.
Dante siente miedo.


Finalmente, Virgilio le recuerda a Dante que a Beatriz la encontrará al otro lado del Paraíso Terrenal, y le persuade para que pase entre las llamas (Canto XXVII).


Ante los escalones del Paraíso Terrenal, la noche cae por tercera vez, y Dante sueña.

 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La Divina Comedia, El Infierno, II (3)


El Infierno es la parte más conocida de la obra de Dante, debido a la expresividad de sus descripciones del mal.


Dante logra pintar tan intensamente el Infierno que se ha llegado a identificar lo "dantesco" con lo "infernal".


Dante y Virgilio atraviesan nueve círculos terribles, nueve círculos de torturas y horror.


El noveno y último círculo está constituido por un inmenso lago de hielo, llamado Cocito, formado por el movimiento de las alas de Lucifer.


En contraste con la imagen popular del Infierno como un lugar ardiente, aquí los traidores están congelados en el lago.


En el centro de la Tierra está Lucifer, el "emperador del reino doloroso", el "gusano del mundo".


Lucifer, quieto en su trono en la ultratumba, desde ahí maneja el mundo.


Está en medio del hielo y la sombra, masticando eternamente a Judas.


Frente a la concepción habitual del Averno como un lugar de fuego, en cambio para Dante es una cueva oscura y helada. El Infierno es la Tiniebla.


Incomprensiblemente, por lo general se ha identificado al Infierno con las llamas de un fuego interminable. Pero el fuego es la Luz, mientras que Satanás es la Sombra.


Quizás ese lago helado nos está indicando que no nos hallamos propiamente en el Infierno tal y como lo concibe la religión tradicional, sino en un lugar diferente, aunque sin duda es el Reino del Mal.


El Reino del Mal es el Reino de la Oscuridad.


El Reino del Mal es un reino de este mundo. Por eso Dante puede plasmarlo tan bien, con imágenes de sufrimiento humano. Cuando salga de ese mundo terrible, comenzará su viaje hacia las estrellas.


“Mi guía y yo por esa oculta senda
fuimos para volver al claro mundo;


y sin preocupación de descansar,
subimos, él primero y yo después,
hasta que nos dejó mirar el cielo
un agujero, por el cual salimos
a contemplar de nuevo las estrellas.”


Desde el centro de la Tierra, Dante y Virgilio ascienden por un pasaje subterráneo hasta la costa inexplorada de una isla del océano del hemisferio sur.


En esa isla se halla la montaña del Purgatorio, formada con la tierra que se desalojó al generarse la cavidad del Infierno.

 

martes, 1 de noviembre de 2011

La Divina Comedia, El Infierno, I (2)


El descenso de Dante al Averno es presentado como un tránsito por un vacío, un abismo de nueve círculos infernales.


Dante es acompañado y guiado por Virgilio.


Al igual que el Paraíso y el Purgatorio, el Infierno tiene una estructura de 1+9, pues cuenta con un "vestíbulo" de naturaleza diferente a la de los otros nueve círculos que lo componen, de los cuales lo separa el río Aqueronte.


Dante y Virgilio pasan a través de la Puerta del Infierno, la cual tiene un inscripción, de cuya novena y última línea procede la famosa frase "Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate": "Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza".


Tras franquear el "vestíbulo", Dante y Virgilio llegan a la orilla del Aqueronte, a la barca que les permitirá cruzar el río y llegar al Infierno propiamente dicho.


Quien conduce la embarcación es Caronte, el cual, al saber que Dante procede del mundo de los vivos, se niega a dejarlo pasar. Virgilio, sin embargo, lo obliga a acceder pronunciando la célebre sentencia "Vuolsi così colà dove si puote", que se traduce "Así se quiere allí donde se puede", indicando que el viaje de Dante es deseado por Dios.


Los gritos de las almas condenadas llenan la atmósfera. Sin embargo, el poeta pierde el conocimiento y en su poema no se describe el cruce del río propiamente dicho.


Atravesado el Aqueronte, Dante y Virgilio penetran por la boca del Infierno y descienden por las entrañas de la Tierra.


Se suceden las escenas monstruosas y terribles, vívidamente descritas.


Tras el primer círculo, Minos, el juez de los condenados, detiene de nuevo el camino del poeta, hasta que Virgilio lo reprende.


Todos los condenados por pecados "activos", es decir, los que deliberadamente han dañado a alguien, son juzgados por Minos, quien sentencia a cada alma a alguno de los círculos que se encuentran más abajo, enrollando su cola sobre sí mismo tantas veces como pecados se hayan cometido.


Al llegar al quinto círculo, en el agua pantanosa del río Estigia, los iracundos pelean entre ellos.


De mala gana, Flegias transporta a Dante y a Virgilio través del Estigia en su barco.


Al séptimo círculo se accede después de haber superado una grieta provocada por el terremoto que movió la tierra al morir Cristo.


La grieta marca una neta diferencia entre las partes superior e inferior del Averno.


Las partes más bajas del Infierno se encuentran dentro de los confines de la ciudad de Dite, que a su vez está rodeada por la laguna Estigia.


Los muros de Dite estás custodiados por ángeles caídos.
Esta vez Virgilio no logra convencerlos de que lo dejen pasar con Dante, y las Erinias y Medusa amenazan a Dante.


Un ángel enviado del Cielo les facilita el acceso, abriendo la puerta con un toque de su vara.


Esto significa que se está entrando en un territorio que ya ni la filosofía ni el humanismo pueden comprender del todo.